A medianoche revisé un vistazo a mi posición, claramente solo tenía una pequeña pérdida flotante, y mi mente empezó a exagerar: ¿Debería cortar pérdidas?, ¿la liquidez es demasiado delgada?, ¿me volvieron a comer el deslizamiento…? Cuando tengo ganancias flotantes, en cambio, duermo mejor, solo pienso en revisarlo mañana. En realidad, el aversión a las pérdidas es tan irracional, el dinero que gano parece “que puede volar”, el dinero que pierdo parece “que ya me lo corté del cuerpo”, y las emociones se apretan aún más.



Luego me puse un método tonto: antes de entrar, anoto claramente la máxima caída que puedo tolerar y las condiciones para retirarme, si se cumplen, me voy; si no, no cambio los parámetros en medio de la noche; también intento dividir las órdenes en capas, para no exponerme de golpe a la volatilidad de una sola aguja. Últimamente, el “minar atención” con minería social y tokens de fans también se parece mucho a esta lógica, cuando pierdo atención, la mentalidad duele más que el dinero… De todos modos, solo hago lo que puedo calcular claramente, dormir es lo primero.
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