El mes pasado, observé un movimiento interesante en el valor del yen en comparación con el baht, que es un tema que los inversores en la región siguen de cerca. El yen sigue siendo una moneda importante para el mercado mundial, ya sea en el comercio con Japón, que es la cuarta economía más grande, o como un activo seguro en tiempos de tensión en el mercado.



Si se analiza la tendencia del yen en 2025-2026, se puede ver que ha habido cambios bastante significativos. Los principales factores que impulsaron esta tendencia provienen de la política del banco central de Japón, en particular la reducción de la compra mensual de bonos de 9 billones de yenes a 7.5 billones en el segundo trimestre de 2025, lo que hizo que el yen se recuperara de 0.2130 a 0.2176 baht por yen.

El punto clave a seguir es la diferencia en las tasas de interés entre Japón y otros países. La Reserva Federal de EE. UU. y el Banco Central Europeo han comenzado a flexibilizar sus políticas, mientras que Japón sigue siendo cauteloso, incluso con una inflación del 2.5-3.5%, que es superior al objetivo del 2% del banco central. Esta diferencia es la clave para determinar la tendencia futura del yen.

Según análisis técnico a largo plazo, el yen frente al baht ha estado en una tendencia bajista continua desde 2012. En los últimos diez años, el yen se ha depreciado más del 30% debido a la política de relajación de Japón. Pero ahora parece estar acercándose a su nivel más bajo en la historia, que es 0.2150.

Si el Banco Central de Japón sale significativamente del YCC y la inflación sigue alta, el yen podría recuperarse a niveles de 0.2250-0.2300 a finales de 2025. Pero si retrasan el endurecimiento, el yen podría probar un nuevo mínimo por debajo de 0.2100.

Mirando hacia 2026, que ya estamos entrando, veo que la tendencia del yen dependerá de tres factores principales. Primero, el movimiento de las tasas de interés globales. Si la Fed reduce las tasas mientras Japón mantiene su política, esta diferencia ayudará a que el yen se fortalezca. Segundo, la concreción de la salida de la política de relajación de Japón. Si realmente se comprometen a terminar con las tasas de interés negativas, será una señal fuerte para el yen.

El tercer factor es el flujo de capital. Los inversores japoneses podrían mover su dinero de regreso al país en 2026, en medio de la incertidumbre en los mercados emergentes. Este tipo de retorno suele impulsar el yen. Además, las tensiones geopolíticas en Asia podrían aumentar la demanda del yen como activo seguro regional.

Desde una perspectiva técnica, las señales de venta superan a las de compra a corto plazo, pero el nivel de soporte a largo plazo en 0.2150 sigue siendo fuerte. Si el yen puede mantener este nivel, podría fortalecerse lentamente hasta 0.2300-0.2400 en 2026. Pero si no logra defenderlo, podríamos ver una prueba de un nuevo mínimo por debajo de 0.2100.

En resumen, 2026 podría ser un año de transición para el yen. Todo dependerá de las políticas del Banco Central de Japón y de cómo cambien las diferencias en las tasas de interés internacionales. Los inversores que sigan la tendencia del yen deben estar atentos a las señales de política, ya que incluso pequeños cambios pueden tener un gran impacto en otros mercados.
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